Preparación
1. Marinar el pollo
Seca bien las piezas de pollo con papel absorbente y sazónalas ligeramente con sal y pimienta.
En un recipiente grande, mezcla el buttermilk, el huevo, la sal, la paprika, el ajo, la cebolla en polvo y la pimienta. Agrega el pollo y asegúrate de que quede bien cubierto.
Tapa y lleva al refrigerador durante 8 a 12 horas para que absorba todo el sabor.
2. Preparar el empanizado
En otro recipiente mezcla la harina, la maicena, la sal y todas las especias.
Añade aproximadamente 3 cucharadas del líquido del marinado y mezcla con los dedos hasta formar pequeños grumos. Estos grumos ayudarán a conseguir una cubierta mucho más crujiente.
3. Empanizar el pollo
Saca una pieza de pollo del marinado y deja escurrir ligeramente el exceso.
Pásala por la mezcla de harina, cubriéndola completamente y presionando suavemente para que el empanizado se adhiera bien.
Si quieres una capa más gruesa y crujiente, vuelve a pasar el pollo por el marinado y después nuevamente por la harina.
Coloca las piezas empanizadas sobre una bandeja o rejilla y déjalas reposar durante 10 a 15 minutos.
4. Calentar el aceite
Calienta abundante aceite en una sartén o cacerola profunda hasta alcanzar aproximadamente 170–175 °C.
5. Freír el pollo
Fríe pocas piezas a la vez para evitar que la temperatura del aceite baje demasiado.
Cocina durante aproximadamente 15 a 18 minutos, volteando las piezas de vez en cuando, hasta que estén bien doradas y crujientes.
Para comprobar que el pollo está completamente cocido, la parte más gruesa debe alcanzar 75 °C en su interior.
6. Escurrir y servir
Retira el pollo del aceite y colócalo sobre una rejilla metálica para que conserve su textura crujiente.
Sirve inmediatamente acompañado de papas fritas, ensalada de col, puré de papa o tus salsas favoritas.
El secreto para un pollo extra crujiente
No te saltes el reposo del pollo ya empanizado. Además, evita llenar demasiado la sartén y procura mantener estable la temperatura del aceite. Los pequeños grumos de harina son el toque especial que ayuda a conseguir ese empanizado irregular, dorado y súper crujiente.












